Ante la huida de la luz,
en la caída de la tarde,
las flores,
que están sobre mi mesa,
responden,
a mis preocupaciones,
con una pequeña frase:
“No importa, no importa”

Los pájaros,
que todas las tardes,
cantan a la misma hora,
en el jardín:
parecen niños,
festejando una hazaña.

Gran escándalo, en los árboles,
Algarabía absoluta;
y, de repente,
nada más que silencio.

Cada uno volvió a su rama,
diciéndose entre ellos:
No hay que acostarse
demasiado tarde,
porque mañana debemos seguir
la faena;
los niños, estarán aguardando,
para que los alegremos
con nuestros cantos.